Hace 31
años la ciudad de Torrelavega creo un pionero servicio medio ambiental formado
solo por personas discapacitadas. La nueva ley de sostenibilidad local está dificultando esta apuesta laboral, y las políticas medio ambientales que solo
ellos saben hacer.
“No lo
haremos, si no lo vemos, y lo tenemos que hacer”. La frase se atribuye a Manuel
Teira. Un alcalde de leyenda. Médico, filántropo y amante de su ciudad. Era el
año 1983, la naciente democracia acababa de dar un giro, llevando al poder al
partido socialista no solo en la administración central. Teira fue el símbolo
en Torrelavega de una nueva administración municipal, con otras sensibilidades,
y otros objetivos. El desarrollo de programas sociales era uno de ellos,
transformar Torrelavega en una ciudad sostenible y limpia, otro. Teira
compartía la visión de otros prohombres locales, como El doctor Germán
Castellano, el psicólogo Tomás Castillo o el humanista Aurelio García. Para
emprender reformas vitales en la estructura de la ciudad era preciso implicar a
todos los colectivos, colocando en punta de lanza a aquellas personas con más
sensibilidad hacia esos problemas.


